

El horizonte guardó el rojo bajo el azul, como se guarda una buena noticia hasta que llega la persona a quien se le va a contar. Yo solo tenía que esperar cinco minutos. A veces esa es toda la tarea.
«De mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré». Salmo 5:3